Una de las pocas cosas que de niña podía comer cuando tenía que
desayunar en algún restaurant o fuera de casa eran “hot cakes”, ya que casi
todos los desayunos en México o me enchilaban o eran huevo, y es que yo no
podía tolerar ninguna de esas dos cosas (creo que hasta la fecha sigo sin
disfrutar de esto).
A veces en casa mi mamá también nos los hacía para desayunar y
era agradable. Al llegar a España, sí que extrañé un poco los hot-cakes y como
estaba tan acostumbrada al modo de hacerlos en casa, sólo agregando los
ingredintes necesarios a la harina de cajita, a veces traía mi harina para
hacerlos. Los cambios de políticas de equipaje de las aerolíneas definitivamente
complicaron el traslado de mis provisiones de comida de México, por tanto traer
estas cajitas de harina para hot-cakes era totalmente ridículo, además de que
al final aquí se puede conseguir tal mezcla.
Hace un par de días me dio por buscar la senilla receta para
hacerlos y finalmente la probé, dándole una pequeña variación, que fue
agregarle trozos de plátano al cocinarlos. El resultado no fue nada malo, y
aunque no puedan probarlo, ¡pueden mirar cómo quedó!
Me hubiera gustado comerlos con miel de maple pero no teníamos,
así que los comimos con fresas y la combinación fue bastante buena.